A miles de metros debajo de la tierra o del oc�ano, el crudo es localizado y extra�do.
�Qu� es el petr�leo?
El petr�leo es
el fluido m�s abundante en la corteza terrestre, despu�s del agua. Sin embargo,
nadie conoce con exactitud su real naturaleza. S�lo es posible deducir -a trav�s
de evidencias cient�ficas- qu� ocurri� hace millones de a�os en el lecho de los
oc�anos, cuando el petr�leo se form�. Una de las teor�as plantea su origen
inorg�nico, a trav�s de procesos exclusivamente qu�micos. Los experimentos han
demostrado que el petr�leo puede obtenerse en laboratorio. Sin embargo, esta
hip�tesis no ha podido ser confirmada en la mayor�a de los yacimientos del
mundo. La otra teor�a, m�s aceptada, establece que el petr�leo se origin� en los
restos de miles de millones de diminutos animales que, a medida que mor�an, se
acumulaban en el fondo de los mares, mezcl�ndose con el barro. All� se sumaban a
vegetales de origen marino y fragmentos de plantas terrestres. El conjunto fue
enterr�ndose cada vez m�s profundamente, comprimido por el peso de los nuevos
sedimentos y suavemente recalentado por el calor de la tierra. Este caldo,
transformado a lo largo de los siglos, dio origen a lo que hoy conocemos como
petr�leo.
�D�nde encontrarlo?
Empujado por la presi�n de los estratos rocosos, subiendo desde
las profundidades, el petr�leo migr� hacia rocas menos compactas, hasta toparse
con alg�n estrato totalmente impermeable. Mientras tanto, los movimientos
geol�gicos hac�an que, a veces, el lecho de los mares alcanzara la superficie.
Cuando el petr�leo afloraba, sus elementos m�s livianos se evaporaban, formando
enormes dep�sitos de bit�menes. Cuando los movimientos de ascenso se
interrump�an antes de alcanzar la superficie, el petr�leo quedaba en el
subsuelo, diseminado en arenas, areniscas y calizas, as� como el agua se aloja
en los poros de una esponja. El petr�leo no se encuentra distribuido de forma
uniforme en nuestro planeta. Las mayores acumulaciones, que representan
aproximadamente el 75% de los hidrocarburos del mundo, se encuentran en tres
grandes �reas: Estados Unidos, Rusia y Medio Oriente
.
La b�squeda del tesoro
Localizar los reservorios de petr�leo es una tarea compleja, que
requiere de la participaci�n de diversos especialistas en ciencias de la tierra
y la utilizaci�n de las m�s modernas tecnolog�as. En las regiones terrestres, la
exploraci�n comienza con el sobrevuelo de centenares de kil�metros cuadrados
para tomar fotograf�as a�reas, complementadas con la toma de fotograf�as
satelitales. Los ge�logos, con el auxilio de los mapas as� confeccionados,
eligen las �reas con mayores probabilidades. Viajan entonces hasta las zonas
seleccionadas y examinan las rocas y estructuras de superficie que aporten
indicios sobre la conformaci�n del subsuelo. Entonces es el turno de los
geof�sicos. Estos expertos miden peque�as alteraciones en el campo magn�tico de
la tierra o en la gravedad, provocadas por la presencia de distintas rocas en el
subsuelo. Luego realizan la medici�n s�smica: a partir de vibraciones producidas
diez metros por debajo de la superficie (antes con cargas de dinamita, ahora con
martillos neum�ticos), se provocan ondas de impacto que atraviesan buena parte
de la corteza terrestre. Cuando estas ondas chocan contra los estratos rocosos,
son reflejadas hacia la superficie, donde las registran micr�fonos especiales,
muy sensibles. Estos datos son procesados por computadoras, que generan los
llamados mapas s�smicos. Los geof�sicos analizan estos mapas, determinando el
tipo de rocas que la onda atraves�, y estableciendo si hay formaciones rocosas
en condiciones de contener petr�leo
.
Perforaci�n
No importa cu�n fuertes sean
los indicios hallados por ge�logos y geof�sicos: la �nica forma de determinar la
real existencia de hidrocarburos es realizar la perforaci�n de un pozo. El
m�todo m�s utilizado en la actualidad es el de la perforaci�n rotativa. La torre
de perforaci�n est� integrada por cuatro grandes columnas de acero unidas
lateralmente, y mide aproximadamente cuarenta metros de altura. Sostenida por
ella se encuentra la barra de sondeo, unida en tramos de nueve metros, que pasa
por una mesa rotativa colocada en el piso de la torre. Motores Diesel o
el�ctricos hacen girar a la mesa rotativa y a toda la columna de perforaci�n, en
cuyo extremo inferior se encuentra el tr�pano, que horada la tierra y roca.
Cuando el tr�pano ha penetrado en el subsuelo unos nueve metros, se detiene la
operaci�n y se a�ade una nueva barra. Este proceso se repite a medida que la
perforaci�n se profundiza. Cuando el tr�pano se desgasta y debe ser reemplazado,
toda la barra de sondeo debe ser llevada a la superficie, apilando sus tramos al
lado de la torre de perforaci�n. Esta operaci�n es compleja y demanda varias
horas. El "lodo
de perforaci�n" es un producto qu�mico especial, que se hace circular
permanentemente desde la cabeza de inyecci�n, situada en lo alto de la torre,
hasta el fondo del pozo. Cumple dos finalidades importantes: por un lado,
enfriar el tr�pano para evitar su recalentamiento, y por el otro, arrastrar en
su trayecto de vuelta los fragmentos de roca despedazados en la perforaci�n. El
ge�logo de pozo estudia detenidamente estos "cuttings",
para establecer el tipo de roca que se est� atravesando. El lodo tambi�n
contribuye a plastificar las paredes del pozo, antes de entubarlas con ca�er�as
de acero especial, para impedir su
derrumbe.
La producci�n de petr�leo
La producci�n de los campos petroleros se concentra en grandes playas de tanques para luego ser transportada hacia las refiner�as de dos maneras: por barco o por oleoducto.
Si la
b�squeda es coronada por el �xito, y los vol�menes de hidrocarburos encontrados
justifican su explotaci�n econ�mica, es necesario poner el pozo en producci�n.
El petr�leo crudo entrampado en el subsuelo se mantiene all� bajo presi�n,
asociado a gas y agua. Si las presiones son altas, el petr�leo es obligado a
desplazarse hacia el fondo del pozo, y fluye hacia arriba. Para controlar este
proceso, una vez terminada la perforaci�n se instala una
ca�er�a de producci�n, de cinco a diez cent�metros de di�metro. En superficie se
coloca un "�rbol
de Navidad", dispositivo compuesto por una serie de v�lvulas que
permiten cerrar y abrir el pozo a voluntad, regulando su surgencia. El petr�leo
llega a la superficie mezclado con gas en soluci�n. Entonces se lo bombea hacia
una planta de procesamiento que separa el gas del petr�leo, enviando �ste hacia
tanques de almacenaje. El per�odo de surgencia natural de un pozo es el de menor
costo de producci�n, dado que toda la energ�a utilizada es aportada por el mismo
yacimiento. Cuando esta energ�a deja de ser suficiente, es necesario recurrir a
m�todos artificiales para continuar extrayendo el petr�leo. Los habituales
son:
El lecho marino tambi�n guarda petr�leo. Y all� , sobre el mar, hay que buscar, perforar y producir crudo.
Bombeo por accionamiento mec�nico: es el m�s
utilizado. La bomba se baja hasta el fondo de la tuber�a de
producci�n, y se acciona por varillas movidas por un balanc�n, al
que se imprime un movimiento de vaiv�n.
Bombeo con accionamiento hidr�ulico: una variante del
anterior, en la que la bomba es accionada sin varillas, desde una
estaci�n de bombeo hidr�ulico.
Extracci�n con gas o "gas lift": tambi�n llamada
surgencia artificial, consiste en inyectar gas a presi�n dentro de
la tuber�a, para alivianar la columna de petr�leo y llevarlo a la
superficie.
Pist�n accionado a gas o "plunger lift": es un
pist�n viajero, empujado por el gas propio del pozo, que lleva a
la superficie el petr�leo que se acumula entre viaje y viaje del
pist�n.
Bomba centr�fuga con motor el�ctrico sumergible:
utiliza una bomba de paletas, accionada por un motor el�ctrico. El
conjunto se baja con una tuber�a especial, y permite bombear
grandes vol�menes.
El transporte del crudo
Desde los tanques de almacenaje en los yacimientos, el petr�leo crudo es
bombeado a trav�s de oleoductos hasta terminales
oce�nicas o refiner�as. Como por lo general los yacimientos de petr�leo se
encuentran alejados de los centros de consumo, los oleoductos deben recorrer
largas distancias. Muchos oleoductos se entierran por debajo del nivel del
suelo, y en todos los casos demandan procesos especiales para protegerlos de la
corrosi�n. Se han desarrollado aceros especiales de gran resistencia a la
tensi�n, que permiten construir ca�er�as m�s delgadas y de menor
costo. Tambi�n, aunque menos utilizadas, se han ensayado ca�er�as de aluminio
y de material pl�stico. Un volumen sustancial del petr�leo es transportado por
buques tanque. Los buques petroleros llevan las m�quinas propulsoras a popa,
para evitar que el �rbol de la h�lice atraviese los tanques de petr�leo y como
medida de protecci�n contra el riesgo de incendio. Algunos de los petroleros de
mayor porte encuentran dificultades para atracar en puertos que carecen del
calado adecuado o no disponen de muelles especiales. En estos casos se recurre a
boyas fondeadas a distancia conveniente de la costa, provistas de tuber�as.
Estas, conectadas a terminales en tierra, permiten a los grandes petroleros
amarrar y descargar el petr�leo sin necesidad de ingresar al
puerto.