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Fundamentos y estructura de la convocatoria El car�cter innovador de la propuesta deb�a justificarse en relaci�n
a la propia instituci�n y su medio local, es decir, proponiendo la ejecuci�n
de algo que nunca se hubiera hecho antes en ese �mbito. Bajo esa
condici�n, los proyectos pod�an encuadrarse en uno de los siguientes tipos,
o combinar dos o m�s de ellos: El desaf�o fue concebir un concurso en el que instituciones e individuos
con distintos niveles de experiencia y realidades socioecon�micas, pudieran
competir en razonable igualdad de oportunidades: una convocatoria en la
que las ideas y la voluntad de llevarlas a cabo dieran la oportunidad
de participar, sin pautas que marginaran a instituciones de corta vida
o a individuos cuyos antecedentes se expresaran en historias de vida
m�s bien que en curricula vitarum tradicionales. Este planteo inicial
se reflej� en los siguientes aspectos: La estrategia de difusi�n La convocatoria se hizo p�blica el 23 de marzo de 1997. Se consider�
importante hacer una difusi�n personalizada por lo cual, entre otras acciones,
se contrataron dos asesores t�cnicos para que hicieran contactos telef�nicos
con los museos y organizaran encuentros en varias ciudades. En estas reuniones
se alentaron diferentes posibilidades, como: El impacto de la convocatoria Al cierre del concurso, el 31 de julio de 1997, se recibieron cerca de 430 proyectos presentados por m�s del setenta por ciento de los museos argentinos. Del total, casi un setenta y cuatro por ciento se identific� como estatal; un diecis�is por ciento, como privado; algo m�s del dos por ciento, como mixto. Aproximadamente, un ocho por ciento correspondi� a instituciones "a crear". En cuanto a su distribuci�n geogr�fica, el ochenta por ciento fue del interior del pa�s y los restantes, de la ciudad de Buenos Aires. Por �rea de inter�s, el diecis�is por ciento fueron museos de arte; veintiocho por ciento, museos de ciencia; treinta y siete por ciento, de historia (con fuerte presencia de los peque�os museos hist�rico-regionales). La labor del Comit� de Evaluaci�n El trabajo del Comit� fue muy intenso, no s�lo por la cantidad de participantes sino tambi�n porque la predominante inexperiencia en la presentaci�n de un proyecto se tradujo en propuestas muy heterog�neas, tanto en sus ideas como en su formulaci�n. Finalmente, a fines de setiembre de 1997, el Comit� seleccion� cincuenta y dos propuestas para la segunda instancia y formul� observaciones, sugerencias y recomendaciones. La Fundaci�n encar� entonces una nueva ronda de visitas a los finalistas para obtener un informe ambiental de cada instituci�n y facilitar su segunda presentaci�n. Finalmente, el 10 de marzo de 1998, cuarenta y nueve finalistas hicieron su segunda presentaci�n; en todos los casos se verific� que hab�a mejorado mucho la claridad conceptual y la formulaci�n de las propuestas. A mediados de junio, el Comit� se expidi� a favor de cuatro proyectos. Sin embargo, dada la calidad de otras presentaciones, adjudic� adicionalmente cinco menciones honor�ficas. Algunas consecuencias del concurso para la Fundaci�n YPF Los concursos marcaron la aparici�n en p�blico de la Fundaci�n, ubic�ndola
como entidad dedicada a promover el mejoramiento de las actividades educativas.
En el medio local, donde en los �ltimos a�os han proliferado las fundaciones
no demasiado transparentes y las sospechas acerca de su real finalidad,
la Fundaci�n YPF logr� vencer ese primer obst�culo e instalarse, a los
ojos de la comunidad, como una organizaci�n seria. La comunicaci�n y publicidad
de sus acciones, junto con el cumplimiento de sus primeros compromisos
en los plazos establecidos, han configurado una imagen confiable de la
instituci�n. Otras consecuencias que merecen destacarse son: Un punto de especial importancia es la buena relaci�n lograda con los ganadores. Indudablemente, deber�a facilitar el seguimiento de los proyectos. Como entidad "donante", la Fundaci�n YPF ha decidido no interferir con los mecanismos de evaluaci�n oportunamente sugeridos por los participantes en sus propios proyectos sino acompa�arlos en las distintas etapas propuestas, a trav�s de visitas e informes. La Fundaci�n dice que ejerce un monitoreo y no una evaluaci�n de la calidad de los contenidos: evidencia, de tal modo, que se trata de una instancia en la cual no interviene sino que s�lo observa. La finalidad dominante es registrar c�mo se fue realizando el proyecto, registro que compete tanto a la Fundaci�n como a los ganadores: lograrlo, a nuestro entender, deber�a facilitar su replicabilidad - uno de los objetivos m�s destacados del concurso. |
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