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La jardiner�a es un trabajo cansado f�sicamente y muy gratificante en cuanto a sus resultados, por lo que resulta especialmente relajante para personas que tienen trabajos sedentarios con grandes presiones y cansancio mental. Es habitual que una persona que tiene un jard�n por primera vez y no quiere complicaciones con �l, acabe aficion�ndose a la jardiner�a con pasi�n y utiliz�ndola como una verdadera v�a de escape.
Para ser un buen jardinero aficionado no hacen falta grandes conocimientos, lo �nico verdaderamente necesario es inter�s, un poco de cari�o y mucha observaci�n. Aunque el riego est� automatizado y no nos encarguemos directamente de las tareas m�s pesadas del jard�n, s� debemos recorrerlo y observarlo con frecuencia; es el �nico modo de detectar las se�ales de socorro que nos env�an las plantas.
Ejemplos Por ejemplo, una planta que muestre sus hojas lacias, sobre todo si son las hojas nuevas, seguramente est� falta de agua; por el contrario, si lo que tiene es un encharcamiento, las hojas aparecer�n completamente secas. El color amarillento de las hojas que deber�an ser verdes denota una falta de alimento, en especial de hierro. Los pulgones, una de las plagas m�s frecuentes, aparece en los brotes y capullos, y es f�cil de detectar porque las hojas nuevas brotan arrugadas o por la presencia de hormigas subiendo por los tallos. Cuanto antes se trate una plaga m�s f�cil ser� eliminarla, pero no conviene dar tratamientos preventivos. De ah� la premura a la hora de detectarlas.
Las plantas enfermas Ante la sospecha de una enfermedad, hay que llevar una hoja al centro de jardiner�a o a la florister�a. Actualmente existen establecimientos dedicados a los productos fitosanitarios; all� nos aconsejar�n sobre el tratamiento m�s adecuado. Si una planta tiene hongos y no responde a los tratamientos, est� demandando una exposici�n m�s soleada y hay que procurar que sus hojas no se mojen con el agua de riego. Tambi�n denotan necesidad de sol las plantas que florecen menos de lo debido y las que presentan un crecimiento muy alargado y poco frondoso.
Controlar la temperatura Conviene redoblar la vigilancia en los cambios de temperatura, cuando aparezcan las primeras heladas o las m�s fuertes, cuando las temperaturas suben mucho, sobre todo si es repentinamente, y en primavera, cuando comienzan a aparecer las plagas. Es muy recomendable llevar una agenda con los "acontecimientos" que se produzcan en el jard�n; nos ayudar� a prever los riesgos del a�o siguiente. De paso, no hay que olvidar se�alar las especies vivaces que plantemos; son plantas herb�ceas cuya parte a�rea desaparece en invierno, pero que vuelven a nacer en primavera; el problema es que lo suelen hacer al mismo tiempo que las malas hierbas y es f�cil arrancarlas por error.
Equipo b�sico en un peque�o jard�n El equipo b�sico en un jard�n peque�o es muy sencillo: un buen par de guantes, de cuero preferentemente o especiales para espinosas si nos las tenemos que ver con los rosales; una azada de tama�o medio para hacer hoyos de plantaci�n o zanjas y una peque�a de mano para quitar malas hierbas, un rastrillo y un abanico o escoba jardinera para barrer sobre c�sped, tapizantes, gravilla o arena. Tambi�n es muy �til una laya o pala jardinera, que se utiliza para abrir agujeros y para perfilar las zonas de c�sped. La tijera de podar debe ser de buena calidad y vale la pena cuidarla; limpiarla y engrasarla peri�dicamente y evitarle ca�das de punta ser� suficiente para que dure muchos a�os. Una tijera grande de dos manos s�lo es necesaria si pensamos podar alguna rama de �rbol de m�s de 2 cm. de di�metro.
El c�sped La complicaci�n comienza con el c�sped, que precisa una segadora, sea manual o de motor y una cortadora de bordes el�ctrica. Los setos recortados tambi�n tienen necesidades espec�ficas, una tijera plana de dos manos o una cortasetos el�ctrica o de gasolina, dependiendo de la extensi�n del seto. Una �ltima recomendaci�n: ponerse en manos de un buen especialista a la hora de dise�ar y dejarle muy claras nuestras prioridades nos permitir� disfrutar con el trabajo del jard�n sin que �ste se convierta en una esclavitud.
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