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  El compost
Por Bel�n Campos
 
El uso del compost en cultivos tiene un origen antiqu�simo: desde que el hombre comprob� que las plantas crec�an mejor donde se hab�an acumulado restos org�nicos la temporada anterior. A partir de este descubrimiento se ha ido elaborando y utilizando a lo largo de la historia, con algunas innovaciones y variaciones. Ahora, puedes usarlo en tu jard�n.
 
 
 

La base del compost son los restos org�nicos ( vegetales y animales) que al pudrirse con ox�geno, humedad y calor se transforman en compost: las bacterias que "comen" la materia vegetal consumen nitr�geno, sin embargo, al terminar el proceso de descomposici�n vuelven a liberar el nitr�geno.

Aprovecha las hojas secas
El m�todo de elaboraci�n consiste en acumular restos vegetales en un mont�n o cajonera que tenga ventilaci�n y cubrirlo para mantener una temperatura y humedad constante y elevada de 65� C. El calor es muy importante ya que adem�s de acelerar el proceso, pudre las semillas de malas hierbas que pueda contener y mata las esporas de agentes pat�genos.

Los restos vegetales han de ser preferiblemente hojas que no sean cori�ceas. Los restos de �rboles como la encina, el pl�tano o el magnolio se descomponen muy lentamente al igual que las ramillas. Las ac�culas de las con�feras son buenas para enmendar terrenos calizos o arenosos. El resto de las siegas son muy ricos en nitr�geno y se descomponen r�pidamente si est�n bien aireados. Hay gente que incorpora los restos org�nicos de la cocina, sobre todo las c�scaras de huevos y vegetales.

El compost y el esti�rcol son la base del abonado antes de que aparecieran los abonos artificiales. Las plantas que son abonadas con compost crecen m�s vigorosas y fuertes, nos brindan unas floraciones m�s abundantes y duraderas, son m�s resistentes a plagas y enfermedades adem�s de mantener un suelo sano y con una elevada vida bacteriana, que ayuda a los procesos f�sicos y qu�micos necesarios para la fotos�ntesis. El empleo de nitr�geno qu�mico tiene unos resultados espectaculares, casi de inmediato tendremos una pradera verd�sima y unas plantas con un inmejorable aspecto pero se da un efecto de poca durabilidad (sino es de lenta liberaci�n) y sin resistencia a enfermedades.

Existen varios m�todos de elaboraci�n de compost:
Sir Albert Howard pon�a una capa de 15 cm. de restos vegetales, 5 cm. de esti�rcol, otros 5 de caliza molida y fosfato mineral, volviendo a repetir hasta que el mont�n alcanzara un ancho de 3 metros y 1,5 de altura.

Hoy en d�a es complicado disponer tanto de esti�rcol como de un espacio tan grande destinado a tal fin. Lo ideal para jardines es fabricarse un pudridero: un caj�n con las paredes de malla de gallinero guardando una proporci�n de 2 en la base por 1 de altura. Uno de los lados deber� abrirse desde abajo para ir consumiendo el compost ya hecho y poder ir suministrando por arriba material vegetal con el fin de tenerlo siempre a disposici�n.

La forma de elaboraci�n actual m�s sencilla es formar capas alternas de unos 15 cm. de restos vegetales y unos 5 de arena evitando as� que se pudra sin ox�geno. Hay que regarlo para mantener elevada la humedad y cubrirlo con un pl�stico negro para subir la temperatura acelerando as� el proceso. Se puede utilizar productos bacterianos, soluciones ricas en nitr�geno (harina de pescado, esti�rcol o plantas leguminosas) y peque�as cantidades de f�sforo y potasio. Se ha demostrado que los cultivos dan mejores resultados con el f�sforo y el potasio est�n mezclados con el compost, pues favorecen la fijaci�n de nitr�geno que es muy vol�til (se evapora f�cilmente).

El caj�n deber� situarse en un lugar resguardado de las heladas pero ventilado y al sol. Al cubrirlo con pl�stico nos podemos permitir ubicarlo cerca de zonas de habitaci�n, pues se evitar�n malos olores. Tambi�n se pueden utilizar ladrillos alternos para formar las paredes del pudridero, dejando agujeros de ventilaci�n.
La duraci�n del proceso depende de la composici�n de los restos vegetales, la humedad y el calor; pero en l�neas generales un buen compost ha de pasar unos 6 meses en el pudridero antes de ser incorporado al suelo de nuestro jard�n, cuando la temperatura del compost ya ha descendido.

Actualmente se ha difundido la t�cnica de dejar las hojas descomponerse en el lugar donde caen, es verdad que las alfombras de hojas secas son muy atractivas, adem�s de evitar tanto la erosi�n y empobrecimiento del suelo como la evaporaci�n del agua del mismo. El �nico inconveniente de no barrer las hojas del oto�o es la conservaci�n de agentes pat�genos en el suelo y la falsa creencia de "verlos sucios". En realidad es lo que la Naturaleza hace todos los a�os.


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