Realmente, el
c�ctel es de origen americano, aunque haya en Europa
grandes cocteleros, sobre todo en Italia, Francia e Inglaterra.
Para beberse un c�ctel lo primero que uno ha de hacer es olvidarse de las
prisas. El c�ctel es algo que determina la tranquilidad. La tranquilidad que ha
de marcar desde el principio lo que ha de ser una buena comida o cena.
Hay c�cteles para todos los gustos, y en este pa�s
todav�a hay alg�n que otro lugar en el que podemos disfrutar de un c�ctail con
la pausa que su deleite merece.
Los buenos barman saben qu� c�cteles hacer a la hora de entonarnos r�pido o
de ralentizar el momento. De alimentarnos el hambre o de quitarnos la resaca que
acompa�a a una desmedida ingesti�n de alcohol.
Hay c�cteles traidores, que nos pueden arruinar la tarde, pero tambi�n hay
c�cteles de alargar la velada; y c�cteles, como el mojito, de salir a
bailar. Pero pocos, aunque los hay, sacian realmente la sed. Estas bebidas son
una forma de disfrutar del paso de tiempo de una forma pausada.
Yo creo que es por eso que algunos han llegado a calificar a los combinados
como algo snob.
Puede que el c�ctel, visto de esta manera, sea de sibaritas. Pero, qu� hay de
malo en quererse bien a uno mismo y hacer algo que nos satisfaga...
Lo fundamental, tras encontrar el tiempo para tomarlo, es buscar el o los
c�cteles que se conformen a nuestro paladar y a nuestra idiosincrasia. Por ello,
lo primero que hay que hacer es pedir uno que lleve ingredientes que
conozcamos y que nos gusten.
Si nos gusta el whisky, lo mejor ser� un whisky sour o algo
parecido.
Si nos va la ginebra seca, un dry martini ser� perfecto.
Lo ideal es encontrar el tempo adecuado a nuestras vidas. Ya corremos
demasiado en el trabajo y en sus trayectos como para hacer que esto de vivir se
convierta en algo que no podamos gozar.