Lo primero y m�s
importante cuando nos hacemos con un nuevo piso no es ver si el alicatado de la
cocina es de nuestro agrado o si la vecina de abajo tiene un perro que no para
de ladrar. Si somos pr�cticos pensaremos en el colch�n:
el mueble m�s importante de nuestra casa.
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| Colch�n sobre base tapizada |
Por mucho vicio que
tengamos viendo la televisi�n o preparando comida r�pida en el microondas,
ning�n mueble superar� el uso del colch�n. Hasta
un tercio de nuestra
vida
nos podemos pasar tumbados en �l.
Hasta hace poco tiempo, s�lo hab�a dos opciones para
conciliar el sue�o: los muelles o el algod�n.
Descartamos ya la borra y otros materiales prehist�ricos
que estaban hechos contra nuestra espalda y animaban m�s a usar cualquier tipo
de duro suelo.
Un merecido descanso
Para acabar con la intriga
diremos que el material que se impone en estos momentos es el l�tex
natural.Se utiliza como principal materia prima y se dispone de forma
especial y flexible, lo que permite aumentar la resistencia de la base
consiguiendo la mejor postura para el descanso.
Los dise�os de los colchones est�n realizados por
expertos y algunos �como los que ofrece Ergonom�a y Confort� incorporan
un automasaje en la capa superior. Para ello se utiliza una tecnolog�a
antigua oriental que mejora el descanso al efectuar un masaje que estimula la
circulaci�n sangu�nea.
Nuestros amigos los
orientales
Tambi�n de Jap�n nos llega la moda de los
futones,
esos colchones especiales que no han o�do hablar de
lo que es un muelle ni falta que les hace.
En Futonia se pueden encontrar desde versiones b�sicas,
que utilizan guata de algod�n, hasta la denominada �fut�n extra� que supone
una perfecta combinaci�n de diferentes materiales naturales,
y que es la opci�n m�s sofisticada. El
centro es de l�tex, lo que le da una m�xima flexibilidad, y est� cubierto de
crin de caballo para una mejor ventilaci�n. Por si fuera poco cuenta con dos
lados diferentes, uno de lana para el invierno y otro de algod�n para los
calores del verano.
Otras opciones
Los sibaritas pueden tambi�n
hacerse con un colch�n de agua, que si es cierto que se adapta
perfectamente a la columna no la sujeta en absoluto. Su uso es divertido, salvo
cuando nos levantamos empapados porque a alguien se le olvid� apagar bien el
cigarro o por un taconazo mal dado.
Aparte de la hora de dormir tambi�n nos puede apetecer
echarnos una siestecita y, para eso, nada mejor que un somier de madera
de haya articulado
con motor para movernos a nuestro antojo o un so�ado sill�n ergon�mico con
masaje. El mejor remedio contra el estr�s.
La espalda a salvo
Para que no se nos destroce nuestra querida espalda hay
que tener claras unas cuantas ideas a la hora de comprar un colch�n.
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| Colchones para todos los gustos |
El apoyo tiene que
ser completo, uniforme e
integral para que todas y
cada una de las v�rtebras est�n alineadas, sin dejar huecos ni curvaturas
anormales. Con ello la columna recupera agua y la musculatura se relaja. Un
colch�n blando, deformado y hundido
hace
que el cuerpo se encorve y los discos intervertebrales se aplasten.
En contra de lo que se suele pensar, un colch�n duro
tampoco es la soluci�n, porque deforma la espalda, ya que el peso del cuerpo lo
soportan las partes m�s prominentes, bloqueando los vasos capilares en estos
puntos de apoyo. S�lo materiales como el l�tex o el agua son capaces de
adaptarse a nuestro cuerpo como un guante.
ALMOHADAS CERVICALES
�Y lo mejor de todo es que mi
marido ha dejado de roncar�. Esta frase puso de moda las almohadas
ergon�micas cuando la teletienda
era un fen�meno novedoso en nuestro pa�s. No sabemos si el marido de la se�ora
habr� vuelto a roncar, pero lo que es seguro es que desde aquel lejano d�a
estar� descansando mucho mejor.
Hay modelos, como los que fabrica Boreal, que est�n
dise�ados para todo tipo de cuellos y que est�n realizados tambi�n al 100% de
l�tex. El �nico inconveniente de estas almohadas es que suelen ser
peque�as y no nos permiten demasiados movimientos y mucho menos
abrazarnos a ellas como si fueran la estrella de cine del �ltimo v�deo que acabamos de alquilar. Pero, como dir�a el director
de cine Billy Wilder, nadie es perfecto, ni siquiera el l�tex.