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  Fiestas con 'confetti' y serpentinas
Por Marta Melendo
 
Vamos a agasajar a nuestros invitados con una decoraci�n especial, ef�mera: s�lo la disfrutar�n ellos mientras dure la diversi�n. Desde los modestos globos de quiosco inflados a pulm�n hasta unos actores vestidos de C3PO y R2D2 recibiendo a los amigos, las posibilidades de crear una ilusi�n por unas horas son infinitas.
 
 
 

Productos desechables
Las multinacionales del ocio han desarrollado una complet�sima parafernalia de productos desechables para ambientar con un motivo concreto las fiestas infantiles: Winnie the Pooh en manteles y servilletas, el Diablo de Tasmania en caretas y pi�atas, guirnaldas troqueladas de Yogui y Bubu, platos de cart�n de Pikachu y los Pok�mon. Son objetos tan abrumadoramente consumistas, tan llenos de color y con decoraciones tan espectaculares en todos los rincones, que son perfectos para montar un decorado salvajemente ir�nico en una fiesta modern�sima.

Despu�s del �xito de estos productos banales de consumo infantil, el mercado ofrece toda una gama de menaje de usar y tirar con elegantes motivos, perfectos para un c�ctel de bobos. Peque�as pinzas con pies dorados para sostener la tarjeta que ubica a los comensales en la mesa; carpas doradas en peceras como centro; servilletas de suave papel dorado, con posavasos y manteles a juego.

Escoger un tema o un color es un argumento perfecto, f�cil y sencillo y con grandes posibilidades para cambiar radicalmente el ambiente. Es inolvidable la fiesta que Truman Capote organiz� para la alta sociedad neoyorquina, indicando en la invitaci�n que todos los asistentes deb�an vestir exclusivamente con los colores blanco y negro. El merchandising de las celebraciones m�s convencionales es infinito: miles de objetos con forma de coraz�n para el d�a de los enamorados; banderas rojas y pu�os cerrados para el D�a del Trabajo; estrellas y cifras para el cambio de milenio; calabazas y fantasmas en Todos los Santos. Son objetos kitsch muy f�ciles de encontrar que, separados de su fecha, tienen un valor a�adido en su gran impacto pop .

M�s sutil ser�a el elegante juego de unas linternas chinas de papel que, con peque�as velas en su interior, crean un delicado ambiente de luz suave, perfecto para so�ar. Es una tradici�n que ha triunfado en Occidente desde las famos�simas l�mparas pioneras de Isamu Noguchi hasta la extensa colecci�n de grandes centros como Ikea. Las velas son una forma de iluminar que resulta evocadora para todo el mundo; la variedad de formas, colores e incluso olores es inacabable, y es muy dif�cil conseguir un efecto m�s espectacular que una multitud de candelas titilando en la penumbra. Una ilusi�n semejante se consigue con quinqu�s o lamparitas de aceite , de las que ahora hay dise�os de �ltima generaci�n que siguen jugando con el hipn�tico encanto de la llama: es precioso ordenar una pared con un juego muy geom�trico de peque�os candiles colgados en una trama rectangular.

Prueba con un blow up
El poder de lo incorp�reo es fascinante. Utilizar proyecciones est�ticas de diapositivas con efectos de luz, temas determinados, incluso paisajes o los rostros de los propios invitados, focos con filtros rotatorios, juegos abstractos de luz como los del celeb�rrimo Exploding Plastic Inevitable, el espect�culo de proyecciones que Andy Warhol cre� en 1965 para The Velvet Underground, o una sorprendente bola de espejos que transforma completamente el ambiente de la fiesta.

Las muy accesibles posibilidades de la reprograf�a y los famosos blow-up (grandes ampliaciones de una imagen) nos permiten empapelar cada habitaci�n con una imagen fr�vola del anfitri�n; de la misma forma, la imagen reproducida puede ser un retrato m�s el�ptico del due�o de la casa, escogiendo iconos de sus aficiones m�s personales: una foto del equipo de sus amores a tama�o natural participando de la fiesta.

Con un poso cultural m�s elaborado, construir un mandala de arena en el suelo, que destruir�n los invitados al llegar, es cultivar al extremo el concepto de lo ef�mero. No hay imagen m�s inmediata de lo fugaz que las flores: cubrir suelo y muebles con delicados p�talos de rosa ser� una sorpresa maravillosa para nuestros amigos, sorpresa que continuar� toda la noche en el aroma que impregna la casa.

Una decoraci�n ef�mera de fiesta es el momento adecuado para sacar muebles de apoyo que s�lo se necesitan en contadas ocasiones: sillas y mesas plegables de cart�n, sillones y objetos hinchables: una casa entera que surge en ese momento y que desaparece cuando termina la fiesta.


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