| Fr�gil e irrompible: decora con papel y cart�n |
| Por Marta Melendo |
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| La idea occidental que asocia el papel con lo desechable es un prejuicio provinciano. En China y Jap�n existe una tradici�n milenaria que construye hasta las viviendas con papel de arroz. Es un material ecol�gico, reciclable, suave al tacto, ligero y econ�mico, con una versatilidad infinita para conseguir acabados que satisfar�n al m�s exigente. |
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En los a�os setenta el ahora
celeb�rrimo Frank O. Gehry, autor del extraordinario rompeolas de titanio que es
el Museo Guggenheim de Bilbao, present� una serie de muebles hechos con
cart�n plegado
que fueron tanto un
�xito arrollador entre los compradores connaisseurs como una puerta abierta a un nuevo mundo de
formas y materiales para los dise�adores inquietos que se aprestaron a seguirle.
Desde entonces han proliferado compa��as que, coincidiendo con la crisis
energ�tica de los setenta y el auge de las ideolog�as ecologistas, usan el
cart�n como base de producci�n de mobiliario.
Isamu Noguchi es un ilustre
precedente en el uso del papel para los objetos de interior. Basado en la
tradici�n de las linternas chinas y japonesas
de
pantallas hechas con papel de arroz, realiz� una serie magistral de l�mparas en
los a�os cincuenta que constituyen el punto de partida para la hoy habitual
presencia de este tipo de luminarias en cualquier vivienda. No obstante, muy
pocos han conseguido emular a Noguchi en su capacidad para conseguir perfiles
sutil�simos y vol�menes de hipn�tica ligereza. Quiz� s�lo el suizo Ingo Maurer,
en su reci�n aparecida colecci�n MaMo Noguchies, ha sido capaz de trascender
los logros del japon�s con una serie de l�mparas de delicados contornos curvos
llenas de color.
Los franceses Quart de poil
fabrican una serie completa de muebles de cart�n muy baratos que
permiten decorar completamente la casa por muy poco dinero. El sistema base es
el pliegue triangular para conseguir una resistencia suficiente con planchas de
cart�n corriente reciclado; su gran acierto es el ingenio de emplear
planchas est�ndar
que, troqueladas y plegadas, dan lugar a objetos tan
dispares como una mesa de comedor o un botellero, aunque su producto estrella
son las sillas, perfectas para usarlas en cualquier reuni�n y, una vez
terminada, volver a plegarlas y guardarlas bajo la cama. Un precedente de los
Quart de poil ser�a el taburete
para ni�os de Peter Murdoch, producido en 1964 y 1965 por International Paper:
es un divertido juego de l�neas curvas decorado con llamativos lunares de color.
La tradici�n de las sillas de cart�n no se detiene. La arquitecto italiana
afincada en Espa�a, Teresa Sapey, ha hecho para Absolut Vodka una elegante
silla (Absolut Sapey) adornada con un
troquel que reproduce la silueta de la botella de la firma patrocinadora,
inspirada en las cadenetas de monigotes recortados con los que todos nos hemos
divertido en la infancia.
El papel y el cart�n no s�lo
sirven para fabricar muebles y objetos . La
capacidad del material para obtener grandes superficies de m�nimo peso favorece
su aplicaci�n en grandes elementos o como revestimiento. El cl�sico biombo
oriental, o las particiones m�viles de las casas tradicionales japonesas son
ejemplos esplendorosos. De �ltima generaci�n es el biombo que reinterpreta el
cl�sico paravent de
Aalto cambiando el contrachapado por tubos de cart�n crudo.
Los
avances tecnol�gicos han conseguido que el papel pueda utilizarse como
alfombra,
un uso
sorprendente para muchos. La compa��a sueca Woodnotes ha realizado una serie de
alfombras tipo estera de papel trenzado con un suav�simo acabado y un aspecto
perfecto, lo que no impide que sean tan duraderas como las esteras tradicionales
de coco o c��amo.
Las posibilidades de este material y sus nuevos tratamientos
van m�s all� de la creaci�n de interiores atractivos. Recientemente, un
colectivo de arquitectos japoneses han realizado un dise�o de m�dulos
para alojamiento de refugiados
construidos con cart�n, que mejoran las condiciones de habitabilidad de las habituales tiendas de
campa�a a la vez que tienen un coste sin competencia. |
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