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ualquier jard�n, por peque�o que sea, puede conseguir ese microclima
privilegiado para el que es necesario que confluyan una serie de factores. La
sombra es uno de ellos, pueden proporcionarla �rboles altos del propio
jard�n o de la zona que lo circunda; en ausencia de ellos las p�rgolas o
cenadores con una buena cubierta de trepadoras son un sustituto muy bueno, lo
importante es que una sombra vegetal siempre es m�s fresca que la que
proporcionan un toldo o un tejadillo.
Otro factor muy importante son los suelos, si son permeables proporcionar�n mucho m�s
frescor que si est�n pavimentados.
El tema del que nos
vamos a ocupar en este momento es c�mo la presencia del agua influye en la
temperatura ambiental del jard�n.
El riego por aspersi�n de zonas de c�sped o en
extensiones de plantas tapizantes, produce un inmediato descenso de la
temperatura, sobre todo si este riego se realiza a �ltima hora de la tarde, en
cuanto deja de darle el sol. Es probablemente el m�todo m�s efectivo para lograr
un ambiente agradable en poco tiempo.
Tambi�n tiene este efecto el
riego a trav�s de nebulizadores,
utilizado para masas de arbustos y para trepadoras. Si �stas est�n cubriendo una
p�rgola o una celos�a, el paso del aire a trav�s de las hojas mojadas refresca
notablemente el ambiente debajo de ella. Eso s�, si se opta por este tipo de
riego hay que tener cuidado de no regar nunca a pleno sol y adem�s, hay que estar muy
atento a los posibles ataques de o�dio u otros hongos; no es aconsejable para
rosales o ev�nimos por ejemplo.
Incluso en zonas pavimentadas con piedra, material cer�mico o cemento que se
recalientan mucho con el sol, un riego con manguera supone un alivio. Aunque el efecto
es mucho m�s notorio en suelos tratados con recubrimientos superficiales como
arena, jabre, gravilla o corteza de pino, en que el descenso de la temperatura
es mucho mayor debido a que permiten transpirar al suelo, impiden su
recalentamiento y le ayudan a mantener su grado de humedad.
Adem�s del riego, hay otras utilizaciones del agua que nos pueden ayudar a
pasar un verano un poco m�s fresco. Un estanque, por peque�o que sea �y
se puede hacer uno incluso en una maceta� produce sensaci�n de frescor, aunque
la temperatura realmente no descienda en sus cercan�as. Esta sensaci�n se
refuerza con el sonido del agua, ya sea producido por un peque�o borbot�n, por
un chorro que cae sobre una superficie de agua, por un peque�o canal por
el que discurre o por un surtidor de cualquier
tama�o; en este �ltimo caso, si el tama�o de gota es muy peque�o, una brizna de
aire es suficiente para hacer que el agua se vaporice por el jard�n, mojando
ligeramente todo lo que encuentre a su paso, lo cual puede resultar una sorpresa
agradable... o no tanto.