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  El frescor del agua en tu jard�n
Por Bel�n Campos
 
Cuando el calor aprieta, el jard�n puede convertirse en un refugio de frescor y humedad, un oasis que se agradece a�n m�s si nos movemos en un entorno urbano.
 
 
 

 C
ualquier jard�n, por peque�o que sea, puede conseguir ese microclima privilegiado para el que es necesario que confluyan una serie de factores. La sombra es uno de ellos, pueden proporcionarla �rboles altos del propio jard�n o de la zona que lo circunda; en ausencia de ellos las p�rgolas o cenadores con una buena cubierta de trepadoras son un sustituto muy bueno, lo importante es que una sombra vegetal siempre es m�s fresca que la que proporcionan un toldo o un tejadillo.

Otro factor muy importante son los suelos, si son permeables proporcionar�n mucho m�s frescor que si est�n pavimentados.
El tema del que nos vamos a ocupar en este momento es c�mo la presencia del agua influye en la temperatura ambiental del jard�n.

El riego por aspersi�n de zonas de c�sped o en extensiones de plantas tapizantes, produce un inmediato descenso de la temperatura, sobre todo si este riego se realiza a �ltima hora de la tarde, en cuanto deja de darle el sol. Es probablemente el m�todo m�s efectivo para lograr un ambiente agradable en poco tiempo.

Tambi�n tiene este efecto el riego a trav�s de nebulizadores, utilizado para masas de arbustos y para trepadoras. Si �stas est�n cubriendo una p�rgola o una celos�a, el paso del aire a trav�s de las hojas mojadas refresca notablemente el ambiente debajo de ella. Eso s�, si se opta por este tipo de riego hay que tener cuidado de no regar nunca a pleno sol y adem�s, hay que estar muy atento a los posibles ataques de o�dio u otros hongos; no es aconsejable para rosales o ev�nimos por ejemplo.

Incluso en zonas pavimentadas con piedra, material cer�mico o cemento que se recalientan mucho con el sol, un riego con manguera supone un alivio. Aunque el efecto es mucho m�s notorio en suelos tratados con recubrimientos superficiales como arena, jabre, gravilla o corteza de pino, en que el descenso de la temperatura es mucho mayor debido a que permiten transpirar al suelo, impiden su recalentamiento y le ayudan a mantener su grado de humedad.

Adem�s del riego, hay otras utilizaciones del agua que nos pueden ayudar a pasar un verano un poco m�s fresco. Un estanque, por peque�o que sea �y se puede hacer uno incluso en una maceta� produce sensaci�n de frescor, aunque la temperatura realmente no descienda en sus cercan�as. Esta sensaci�n se refuerza con el sonido del agua, ya sea producido por un peque�o borbot�n, por un chorro que cae sobre una superficie de agua, por un peque�o canal por el que discurre o por un surtidor de cualquier tama�o; en este �ltimo caso, si el tama�o de gota es muy peque�o, una brizna de aire es suficiente para hacer que el agua se vaporice por el jard�n, mojando ligeramente todo lo que encuentre a su paso, lo cual puede resultar una sorpresa agradable... o no tanto.


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