| Jam�n �pata negra� |
| Por Miguel L. Castanier |
| |
| La historia del �pata negra� est� absolutamente ligada a su raza, a su variedad, que no es la del cerdo com�n. En esto radica ese sabor tan especial que, una vez probado, es posible de olvidar. |
|
| |
|
|
| |
|
Su raza es la del cerdo semisalvaje �como lo llaman en
C�rcega� o medio asilvestrado, que se expande por todo el Mediterr�neo
occidental. Pero, tras largos
siglos de estar separadas, estas razas han evolucionado creando
subespecies diferentes:
la m�s famosa, al menos entre los
pantagru�licos entendidos, es la nuestra. Adem�s, est� absolutamente ligada a la
existencia de otra peque�a variedad ecol�gica nuestra que es la dehesa.
Claro que la fama de este manjar estalla hace unos pocos decenios
�no creo que superen las dos d�cadas� siendo este momento cuando realmente se
"populariza", entrecomillando lo de popularizar, esta exquisitez.
Hay varias denominaciones de origen que obligan a
que el jam�n sea de esta raza:
la
de Jabugo, la m�s antigua; la de Huelva, la m�s reciente, de hecho s�lo tiene 3
� 4 a�os de existencia; la de Salamanca y la de Extremadura. El problema, ahora, empieza por otra
vertiente. El intento de mejora de la raza hizo que se trajeran cerdos negros de
Rumania y de Hungr�a. Lo de mejora de la raza, es un t�pico, lo que se hizo fue
traer esos cerdos para cambiar algunas caracter�sticas de los de ac�.
Aqu� daban nada m�s que jamones, paletas y esas famosas ca�as de
lomo, tan delgaditas, finas y sabrosas, como largas. Con las nuevas mezclas, el
lomo ha engordado y han aparecido otras piezas. Por
suerte, hay varias caba�as de espec�menes puros todav�a, aunque s�lo sea por eso
de conservar la variedad gen�tica. Pero lo de la pezu�a negra, que es lo que miran muchos,
no es el signo realmente identificativo.
Hay variedades de cerdo
blanco que dan la pezu�a negra y hay variedades de cerdo ib�rico que la tienen
m�s clara. Adem�s, existen los tintes.
Lo que realmente suele
preocuparnos es el tema de lo de criado en libertad, recebo y estabulado. Son
las tres formas que hay de criar marranos de ac�. Evidentemente, no s�lo es una
cuesti�n de alimentaci�n, que ya de por s� es primordial, sino del ejercicio que
han de hacer los animales para comer.
Eso de andar comiendo, hace que cr�en menos grasas
superficiales, y m�s grasas entreveradas, es decir, intramusculares. Esto es lo
que realmente le da calidad a ese jam�n de bellota,
que termina costando entre 18.000 y 20.000 pesetas el kilo porque sin ese
tocinillo, lo que podr�amos llegar a comer, ser�a algo totalmente
seco.
Tambi�n est� el tema de la calidad del curado. El
tiempo, muchos meses, a�os inclusive, da esos jamones sequitos que nos ha diferenciado del
prosciutto italiano. Pero ante todo, que digan lo que es: sigue habiendo demasiado
listillo
dando recebo por pata negra y blanco por negro. |
|
|
|