Tras varios a�os buscando un sustituto para el Diablo que estuviese a la
altura de tan cl�sico superdeportivo, la constructora italiana Lamborghini, bajo
la supervisi�n de Audi, ha dado por fin con el perfecto sucesor. Este es el
Murci�lago, una nueva m�quina de precisi�n cuya imagen, aunque respete la
cl�sica imagen de la firma italiana de Santa �gata Bolo�esa, poco tiene que ver
con la del Diablo. Mantiene una estructura similar a la de su antecesor pero ni
su composici�n, ni su mec�nica, ni su interior se parecen a la del cl�sico
Diablo.
De este modo; este Murci�lago de 1.650 kilos cuenta con una carrocer�a
realizada en fibra de carbono, salvo el techo y las puertas que son de acero, y
una imagen exterior que esta dominada por unas imponentes tomas de aire
frontales, cuya funci�n no es otra que la refrigeraci�n de los frenos.
Sin embargo; lo m�s sorprendente de esta obra de arte son sus variables tomas
de refrigeraci�n del motor y su aler�n, tambi�n autoregulable. Elementos que ya
no destacan por sus enormes dimensiones, sino porque s�lo aparecen cuando se
necesitan adecu�ndose a las necesidades del momento. Son elementos variables que
seg�n la velocidad emergen para realizar las funciones para las que fueron
dise�ados, bien de los laterales, en el caso de las tomas de aire, bien de la
parte trasera del coche, en el caso del aler�n.
Mec�nicamente ha sido ensamblado con un propulsor central de aluminio de
tracci�n a las cuatro ruedas que con una distribuci�n de la potencia en una
proporci�n del 42 por ciento para el tren delantero y el 58 restante para las
traseras permite realizar la aceleraci�n de 0 a 100 en tan s�lo 3,8 segundos. Un
motor V12 de 6.192 cent�metros c�bicos que desarrolla 580 caballos y que es
capaz de tirar de esta joya italiana con nombre de toro y control de tracci�n
hasta los 330 km/h.