| La baila, la lubina desconocida |
| Por Miguel L. Castanier |
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| Le�a recientemente un libro de Anthony Bourdain 'Confesiones de un chef'. Me maravill� la traducci�n que hab�an hecho de la lubina: la llamaban la lubina rayada. Aqu� s�lo es lubina, la que tiene apellidos es la moteada aunque siga siendo m�s efectivo llamarla baila. |
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Es m�s peque�a que la otra y,
siempre, ha sido m�s dif�cil de encontrar en las pescader�as del interior. Se
dedica a la caza, como la otra, pero es menos prieta de carnes y m�s delicada.
Es diferente, salvo en que acepta los mismos guisos que la
lubina.
No la confundamos con el m�jol o
lisa. �sa que tiene boca baja, como de tibur�n, y el peligro de saber a cieno en
demas�a.
La baila es uno de esos pescados que durante a�os se llamaban la lubina
del pescador o del pescadero porque las pocas que llegaban las separaban
para com�rselas ellos.
Yo recuerdo uno, que con
cara compungida y coraz�n alegre, cortaba las langostas y las separaba el tronco
de la cabeza, porque las se�oronas de ac� s�lo se llevaban la cola para cocinar.
C�mo se pon�a en casa a langosta asaditas con mahonesa gratis!. O este otro que,
p�caramente, quitaba las cocochas de las merluzas y si pod�a separaba la cabeza,
con parte del tronco, para quedarse con el cogote.
La baila puede llegar a dar espec�menes de m�s de dos
kilos. �stos son los preferidos de los habitantes de la costa.
En la Costa Azul la llaman la lubina del Mediterr�neo;
en la zona de C�diz la llaman la lubina del estrecho; en Portugal la llaman la
lubina blanca. Es dif�cil encontrarla en las grandes mesas. �stas suelen preferir esas otras
lubinas, grandes y prietas. Pero si nos damos un paseo por los grandes
restaurantes de la costa, encontraremos este pescado. No siempre, pero cuando lo
tienen, lo ofrecen como lo que es: "bocato di cardinale"
Adem�s, como llegan poco al mercado, y es bastante
desconocido, se suele pagar a mejor precio que la otra.
La primera vez que la vi aqu�,
tierras adentro, recuerdo que fue una peque�a emoci�n.
Mi
pescadero de la �poca sac� una cajita llena de ellas, como qui�n saca un
misterio. �Mira a ver si conoces esto que te he tra�do. Hoy hab�a en merca una
caja y he pensado en ti. Mis ojos siguieron acuosos, vieja calidad del
madrugador que intenta que abriendo una comisura de los ojos, el cerebro tambi�n
se d� por enterado de la nueva apertura del d�a.
Apareci� por all� un colega y sumergi� su oreja en nuestra conversaci�n. Y
dijo la famosa frase de �me la llevo�, al enterarse de que eso eran lubinas
moteadas. As� que ante mi mirada de aburrimiento � y mi sonrisilla de
malicia� no pude m�s que informarle que no, que me las llevaba yo. Y que pensaba
hacerlas horneadas, con un picadillo de mejillones, y arropadas en un pur� de
patatas con aceite de boletos. Lo cierto es que es una de tantas maravillas, y de las mejores, que nos hacen
salir de la rutina del sota, caballo y rey o, mejor dicho, de la
merluza, besugo, lenguado.
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